HIPERTENSIÓN
El corazón impulsa la sangre a través de las arterias ejerciendo una presión sobre ellas necesaria para que la sangre circule. A esta presión le llamamos tensión arterial y es imprescindible para que la sangre se distribuya por los diferentes órganos de nuestro cuerpo. La presión máxima se obtiene en cada contracción del corazón y la mínima con cada relajación del corazón.
Los niveles de presión óptimos son aquellos en los cuales los diferentes tejidos del organismo reciben el flujo de sangre necesario en casa momentos. Si la presión arterial se encuentra por debajo de ese nivel se denomina hipotensión. Pero cuando la presión arterial supera los niveles óptimos se produce la hipertensión arterial, factor de riesgo para desarrollar una enfermedad cardiovascular.
Diagnóstico
Normalmente la hipertensión arterial no produce síntomas y puede pasar inadvertida con el consiguiente riesgo para la salud. Puede aparecer a cualquier edad pero es más frecuente por encima de los 40 años. Hay una predisposición familiar pero sucede igualmente en personas sin antecedentes.
TratamientoUna vez establecido el diagnóstico de hipertensión arterial, el especialista debe valorar y decidir el tratamiento.En el tratamiento sin fármacos la primera medida contra la hipertensión es cambiar los hábitos de vida por comportamientos saludables que no sólo incidirán en la presión arterial sino en el resto del organismo. Está comprobado que el cambio de los hábitos de vida puede reducir las cifras de tensión arterial sistólica y diastólica entre 8 y 10 mm de Hg. Dichos cambios en los hábitos serían: la reducción de peso, una dieta baja en sal, fomentar el uso de alimentos naturales como la verdura y la fruta que aportan potasio y evitar añadir sal en la mesa; hacer ejercicio, ya que éste tiene un efecto reductor de la presión arterial por diversos mecanismos: dilata las arterias, reduce o provoca una escasa modificación de la presión diastólica y mejora el metabolismo del azúcar y de las grasas, puede reducir las cifras en unos 10mmhg si se establece un programa de actividad moderada y constante.; reducir el estrés, abandonar el hábito del tabaco, disminuir la ingesta de alcohol y evitar la automedicación son aspectos de igual relevancia en el tratamiento de la hipertensión.
Dentro de la prevención de la hipertensión arterial hay que dedicarle un apartado especial al ejercicio. No está claro que el sedentarismo predisponga a la hipertensión arterial, pero sí sus consecuencias como la obesidad. Por eso resulta recomendable un ejercicio físico moderado como medida de prevención de la HTA. Está establecido que un programa de ejercicio físico moderado, constante, puede llegar a reducir los valores de tensión arterial.
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